¿Victimismo o culpabilidad? Cómo dejar de moverse entre estas polaridades
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¿Victimismo o culpabilidad? Cómo dejar de moverse entre estas polaridades

En muchas circunstancias, o te sientes víctima, o te sientes culpable. Sentirse mal por lo que has hecho o sentirse mal por lo que te han hecho. Son las dos caras de una misma moneda. Las dos polaridades.

 

El victimismo es el sentimiento de indefensión ante un acontecimiento que interpretamos como dañino. El victimismo o victimización es la tendencia de una persona a considerarse víctima o hacerse pasar por tal. Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena.

 

El victimista responsabiliza erróneamente al entorno o a los demás. Al no reconocer los errores propios, evita la responsabilidad o la rectificación.

 

Existen aquellos que adquieren, por hábito, la tendencia a culpar a otros de los males que uno padece y resguardarse en la compasión ajena. Esta tendencia se caracteriza por una deformación pesimista de la realidad en la que el sujeto se regodea en el lamento y queda incapacitado para realizar cualquier tipo de autocrítica. Es uno de los pilares de la cultura de la queja.

 

 

¿Qué efecto ejerce el victimismo en una persona?

 

 

Deformación de la realidad. Como esta mentalidad no siempre logra alcanzar los objetivos, conduce con facilidad a la desesperación, el conformismo ante el infortunio e incluso el resentimiento, la ira o el deseo de venganza contra lo que le rodea; formando un victimismo agresivo, una forma rabiosa de victimismo que consiste en molestarse por que otros no son como nosotros o como deseamos que sean. En estos casos la tendencia es a atacarlos, acusarlos, etiquetarlos para dañarlos moral, emocional o físicamente en una demostración de intolerancia excluyente.

 

 

Consuelo en el lamento. El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno, por lo que no merece sentirse culpable.  Mendiga protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la compasión de los que le rodean. De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas el sujeto compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.

 

 

Incapacidad de autocrítica. El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no tiene la culpa de nada de lo que hace. ¿En que repercute este pensamiento? En la incapacidad de extraer una crítica constructiva de lo que le rodea, tendiendo a considerar como enemigo a cualquiera que se atreva a hacerle alguna corrección. De esta forma, el victimista se autocontempla con indulgencia, eludiendo su verdadera responsabilidad, sintiendo que su posición de víctima justifica todos sus actos.

 

 

El sentimiento de culpa: el otro extremo de esta polaridad

 

Sentimiento de culpa es el proceso psicológico que se da ante la experiencia subjectiva de la culpabilidad. Supone un estado afectivo consciente o inconsciente ante la creencia de haber infringido alguna ley, principio ético o norma, sean estas reales o imaginarias, y que produce malestar continuado. La función del sentimiento de culpa es la expresión del miedo de ser censurado o desaprobado, la defensa contra ese miedo y la defensa contra el impulso de acusar a los demás.

 

El sentimiento de culpa aparece tras juzgarte a ti mismo.

 

Para sentirte culpable, para llegar a la conclusión de tu culpabilidad ante una circunstancia, antes debes haber emitido un juicio. Te juzgas. Y te declaras culpable. ¿No se supone que no debemos juzgar ni a los demás ni a nosotros mismos?

 

 

Culpabilidad no es sinónimo de responsabilidad. Confundimos demasiado a menudo la culpabilidad que podamos sentir ante una circunstancia, con la responsabilidad por las consecuencias de una decisión que hemos tomado.

 

 

El Ying y el Yang. Estamos acostumbrados a oir que debemos encontrar el equilibrio. Pero, ¿qué equilibrio puede existir entre sentirse víctima y sentirse culpable? En el budismo, Buda expresa la serenidad encontrada, la plenitud, como un vacío. Esa es la clave. El vacío, la no existencia es existencia. Me explicaré.

 

 

En muchas ocasiones elegimos, de manera inconsciente, sentirnos víctimas, de las circunstancias, de las decisiones de los demás, pues ser culpable es mucho peor. Mejor ser juez que ser juzgado. ¡Esta es la dualidad!

 

 

Deja de sentirte juzgado, tanto por ti mismo como por los demás. Valora tus decisiones y tus opiniones, y si te conducen a un error, admitelo y rectifica, aprende; eso es la responsabilidad que conllevan tus elecciones.

 

 

Deja de juzgar a los demás. Si tu no eres el culpable de lo que les sucede a ellos, inevitablemente, ellos no son culpables de lo que te sucede a tí. Así desaparece la culpa, solo hay responsabilidad, y si no hay culpables, no hay víctimas.

 

Sin juicio, no hay dualidad.

 

La dualidad desaparece al entender que no hay ni victimas ni culpables, sólo aprendizaje, errores y responsabilidad ante las elecciones escojidas. Podemos rectificar y avanzar.

 

 

Fuente: victimismo, culpabilidad

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