Podemos modificar nuestros genes: la ciencia te dice cómo
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Podemos modificar nuestros genes: la ciencia te dice cómo

Parece imposible, pero no es así. Podemos modificar lo que expresan nuestros genes. Y, aunque parezca mentira, durante tu vida, existen cambios en tu actividad génica. Recuerdas la expresión “Eres lo que comes”. Pues no iba tan desencaminada.

 

Los gemelos idénticos se tienen el mismo ADN . Así que ¿cómo pueden resultar tan diferentes? El científico y el investigador, Carlos Guerrero-Bosagna, explica que mientras que la naturaleza se consolida en el  ADN, la estructura base, existe una respuesta más profunda, y se estudia en un campo específico de la ciencia: la epigenética.

 

La epigenética es el estudio de los cambios en la actividad génica. Es donde los científicos ven cómo el ADN interactúa con una multitud de moléculas más pequeñas en las células que pueden activar y desactivar genes. Los cambios epigenéticos pueden sobrevivir a la división celular.

 

Expliquemos la ciencia detrás de esto

 

Empecemos por el principio. El ADN es un código base que se encuentra en el interior del núcleo de la célula, y a partir del cual, la célula hace moldes para “fabricar” todos sus componentes: desde moléculas de transporte o receptoras, hasta hormonas o neurotransmisores.

 

Entendamos que células hay de todo tipo: nuestros músculos, huesos, órganos, y cerebro están formados por células, ¡somos una comunidad celular de trillones de células!

 

¿Cómo se activa o no un gen?

 

Resulta más sencillo de lo que parece. El núcleo de la célula sería como una biblioteca gigante, en la que tendríamos diferentes secciones (genes) con sus escritos (ADN). Pues bien, en función de lo que necesita la célula en cada momento, se escogen unos escritos u otros de diferentes secciones para poder “fabricar” los productos que pide. La clave de todo es: ¿Cómo decide la célula qué quiere “fabricar”?

 

Este es el punto en el que nosotros, como organismo completo, podemos modificar conscientemente los genes que expresan nuestras células:

 

Las células eligen qué expresar (“fabricar”) en función de lo que entra en contacto con la membrana celular, es decir, en función de lo que existe en el “ambiente celular” (las sustancias que circulan entre las diferentes células). ¿Y qué sustancias son esas?

 

Sencillo: neurotransmisores, hormonas, alimentos, oxígeno y tóxicos. (explicados en otro artículo, clicar aquí)

 

Explicaremos esto algo mejor. Los neurotransmisores y las hormonas serían los equivalentes químicos de los pensamientos y las emociones. Así, si uno permanece constantemente preocupado, ansioso, de mal humor, o estresado (existe una variedad infinita de estados, con sus consecuentes pensamientos), las células, en consecuencia, fabrican sustancias para bloquear la entrada de determinados productos, o producen más sustancias generadoras de estrés, si eso es lo que, desde el “ambiente celular, se pide.

 

Entonces ¿los pensamientos y las emociones influyen en la expresión génica? Definitivamente si. Pero aún hay otro componente a tener en cuenta, y es la alimentación.

 

“Eres lo que comes”, la famosa máxima de Hipócrates, nunca fue tan cierta. Los alimentos que ingerimos, llegan (muy muy troceados, por decirlo así) al ambiente celular, y evidentemente influyen en las respuestas celulares, en la expresión de los genes. No es lo mismo si les llenas de grasas, o silos llenas de azúcares, También cambia si la comida es procesada o orgánica, evidentemente.Los tóxicos alimentarios, el tabaco, el alcohol…. todo ejerce un efecto y una respuesta.

 

A la pregunta ¿Podemos modificar la expresión de nuestros genes? La respuesta es sí. Y no solo con la alimentación, echo que puede resultar más evidente, sino a través de nuestros pensamientos y emociones. A aquellos interesados en ampliar esta información, les recomiendo el libro del doctor Bruce LiptonLa creencia de la biología” en el que este especialista en genética, y ahora conferenciante, explica de forma llana y entendible, todos los procesos que tienen lugar, y cómo beneficiarnos de este conocimiento.

 

La dieta, la exposición química, la medicación, los pensamientos, las emociones y las experiencias sociales pueden influir en nuestro epigenoma, que es la totalidad de los compuestos químicos del ADN, o esencialmente nuestro ADN individual único.

 

Una vez que entendamos cómo nos influye, podremos ser capaces de influenciarlo también.

 

 

 

Fuente:

Uplift

Bruce Lipton

Wikipedia