Nuestras células: tan programables como un ordenador
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Nuestras células: tan programables como un ordenador

El experimento de B.A. Cornell de 1997, revela como la membrana de la célula es el homólogo de un chip de ordenador.

 

Las células del cuerpo están rodeadas por una membrana que las separa y a la vez comunica con el exterior. Las membranas contienen receptores en su estructura que captan la información del ambiente y la traducen en señales en el interior, para que así la célula ejecute una respuesta en función de la información recibida.

 

Un chip, por definición, es «Un cristal semiconductor con entradas y canales». El chip y la membrana celular comparten la misma definición técnica. La membrana celular es el equivalente estructural y funcional (el homólogo) de un chip de silicona.

 

Una corporación de investigación australiana dirigida por B. A. Cornell publicó un artículo en Nature que confirmaba que la membrana es el homólogo de un chip de ordenador (Cornell, et al., 1997).

 

Los investigadores aislaron una membrana celular y colocaron un trozo de lámina de oro bajo ella.

 

A continuación rellenaron el espacio existente entre la lámina de oro y la membrana con una solución especial de electrolitos (sales minerales). Cuando se estimularon los receptores de membrana con una señal, los canales se abrieron y permitieron el paso de la solución electrolítica a través de la membrana. La lámina sirvió como transductor, un dispositivo eléctrico que convirtió la actividad eléctrica del canal en una lectura digital sobre una pantalla. Este dispositivo, creado específicamente para el estudio, demostraba que la membrana celular no sólo se parece a un chip, sino que funciona como si lo fuera. Cornell y sus colegas habían convertido una membrana celular biológica en un chip computerizado con pantalla digital.

 

Pues bien, el hecho de que la membrana celular sea el homólogo de un chip significa que podemos comparar las funciones de la célula con las de un ordenador. La primera idea fundamental que se deduce a partir de ello es que los ordenadores y las células son «programables». La segunda es que el programador se encuentra fuera del ordenador, y también de la célula. La actividad biológica y genética está dinámicamente relacionada con la información procedente del entorno, que es lo que se descarga al interior de la célula.

 

¿Qué tenemos entonces en el entorno celular, en el ambiente de la célula?

Podemos encontrar todo tipo de sustancias entre ellas:

 

  • Los nutrientes (oxígeno y el procesado de los alimentos que ingerimos)
  • Neurotransmisores y hormonas: Todas las células de nuestro cuerpo reaccionan en función de nuestro estado emocional, de nuestros pensamientos.
  • Tóxicos: Polución, contaminación, metales pesados, aditivos alimentarios, fármacos. En general, sustancias químicas que nuestras células, nuestro cuerpo, no utilizan para su correcto funcionamiento. ¿Cómo afectan a nuestras células todas estas sustancias que no deberían estar ahí?
  • Estrés: Sometidos a un estrés crónico en nuetras vidas (horarios, deberes, obligaciones), genera determinados productos (como el cortisol, por citar un ejemplo), que no permiten el optimo crecimiento celular, y que condicionan las reacciones normales de nuestras células inevitablemente.

 

Además de moléculas físicas, nuestras células también tienen receptores “antena”, estas captan señales de frecuencias electromagnéticas, ondas de radio, luz y sonido entre otras.

 

¿Que implica esto?

 

Nuestras células, en función de lo que captan del ambiente así reaccionan. Las implicaciones pues del ambiente son dominantes. Nuestro estado emocional, nuestros pensamientos y actitudes condicionan las respuestas de nuestras células. Nuestras respuestas en el organismo. No se trata solo de una buena alimentación y de evitar cualquier tóxico, también con nuestros pensamientos y emociones generamos un ambiente ideal o tóxico para nuestras células.

 

“Mens sana in corpore sano”.

 

Una mente sana en un cuerpo sano. Esta expresión, procedente de la antigua Grecia, y, siendo conscientes de la importancia del ambiente celular, podemos remarcar que solo si la mente está “sana” (sin estrés, ansiedad, miedo, vergüenzas, críticas, juicios, pensamientos nocivos….) conseguiremos la salud de nuestro cuerpo.

 

¿Cómo queremos programar nuestras células?

 

Fuente:

Libro “La creencia de la biología” de Bruce Lipton.