La comunicación telepática: El intercambio de impulsos energéticos
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La comunicación telepática: El intercambio de impulsos energéticos

Se trata sencillamente de sintonizar en una vibración determinada. Desarrollar esta habilidad requiere tiempo y lo más importante, desapego. Existen diferentes tipos de telepatía.

 

La telepatía ha sido fuente de estudio en innumerables ocasiones, y, por lo general, estas investigaciones han sido fallidas por un sencillo motivo: la voluntad de obtener un resultado. La emoción y el deseo de algo, por parte del agente receptor, crea emanantes corrientes de energía que rechazan o repelen aquello que trata de hacer contacto, como por ejemplo, los pensamientos dirigidos de alguien que desea ponerse en comunicación. Para tener éxito en el trabajo telepático, la cualidad necesaria es el desapego.

 

Antes de centrarnos en el trabajo telepático, debemos tener en cuenta un punto fundamental. ¿Qué centro es más activo en ti?¿Donde vives subjetivamente la mayor parte del tiempo?¿Cuál de los tres cuerpos?

 

Dependiendo de en qué punto puedas enfocarte con mayor facilidad, en el que naturalmente o fruto del esfuerzo seas más versado, tendrás el potencial de desarrollar uno u otro tipo de telepatía.

 

Telepatía instintiva o sensitiva

 

Las personas que no viven la mayor parte del tiempo en la mente, pueden ser telepáticos, y lo son; pero trabajan a través del plexo solar. La linea de comunicación se tiende, por lo tanto, de un plexo solar a otro. Esto implica “sensación” en todos los casos. Es una característica definida del cuerpo animal del hombre, y uno de los mejores ejemplos de esta relación telepática es la que existe entre una madre y un hijo. Es una comunicación enfocada en el cuerpo emocional sensible. Es de dos tipos, pero siempre involucra al plexo solar.

 

Los impactos de energía provienen de un cuerpo etérico y hacen impresión sobre otro. La zona que rodea al plexo solar es sensible al impacto de la energía etérica. Esto es así porque esta zona en el cuerpo etérico se haya en “contacto” directo con el cuerpo astral, es decir, el cuerpo de las sensaciones. Próximo al plexo solar se encuentra también ese centro cerca del bazo que es el instrumento directo para la introducción del prana en el mecanismo humano.

 

La frase “tengo el presentimiento que..” viene dada por este tipo de telepatía: esa “sensación” inexplicable por la mente racional. Y como ya hemos dicho, no se puede explicar por la mente porque nada tiene que ver con ella. Actúa por medio de la sustancia astral, empleando la zona del plexo solar como placa sensible al impacto y a la impresión.

 

En casos en los que implica telepatía grupal solamente, la comunicación se establece de centro cardíaco a centro cardíaco, de corazón a corazón. El uso de estos centros más elevados en la telepatía instintiva es debido a sentimientos elevados de devoción, aspiración y amor puro; pero estos centros son exclusivos de la telepatía grupal, no de un individuo a otro.

 

Telepatía mental

 

Sólo ciertos tipos de individuos pueden trabajarla. El cuerpo mental en estas personas resulta predominante. No son personas emotivas en exceso. Son mentes capaces de eliminar la emoción, los deseos y sentimientos y sobretodo los miedos. Resulta vital el espíritu de desapego e indiferencia ante la práctica telepática. La emoción y el deseo de algo, por parte del agente receptor, crea emanantes corrientes de energía que rechazan o repelen aquello que trata de hacer contacto, como por ejemplo, los pensamientos dirigidos de alguien que trata de ponerse en contacto. A diferencia de la anterior, en la que ocurre la recepción de “sensaciones”, nos encontramos ante la recepción de “pensamientos”.

 

El problema que se encuentra en esta práctica telepática es la dificultad de saber de dónde vienen las impresiones mentales. Al individuo le es difícil diferenciar si estas provienen del exterior o de si mismo. A su vez, al inicio de la práctica, pueden aparecer como si se tratase de pensamientos propios, débiles, que apenas permanecen en la mente consciente un segundo.

 

Alice Bailey nos deja estos consejos para la práctica:

 

    • Primero, no deben existir barreras entre el receptor y el transmisor, las cuales se producirían por la falta de amor o simpatía, o por crítica o sospecha.
    • Segundo, el transmisor debe preocuparse principalmente de que el símbolo, la palabra o el pensamiento sean nítidos, y no del receptor. Una rápida mirada al receptor, una instantánea emisión de amor y comprensión son suficientes para establecer el contacto, entonces debe prestarse atención a la nitidez del símbolo.
    • Tercero, los receptores deben pensar en el transmisor con amor y afecto durante un minuto o dos, luego olvidar la personalidad. El hilo de energía que vincula al receptor con el transmisor ha sido establecido y por lo tanto existe. Entonces deben olvidarlo.
    • Cuarto, los receptores deben trabajar con desapego. La mayoría de ellos ansían recibir con exactitud, y debido a esa ansia intensa contrarrestan sus propios esfuerzos. Una actitud despreocupada de “no me importa” y una atención concentrada en la “facultad de visualización interna”, producirán mejores resultados que un deseo o esfuerzo intenso por ver el símbolo y conectarse con la mente del remitente.

 

Telepatía intuitiva

 

Este tipo de telepatía es fruto de la verdadera meditación. Comprende las zonas de la cabeza y de la garganta. Los centros implicados son; el centro laringe, el ajna y el coronario.

 

El centro coronario responde a las impresiones de fuentes superiores; el centro ajna, el receptor de las impresiones intuitivas idealistas; este centro puede así “transmitir” aquello que es recibido y reconocido, utilizando el centro laringe como formulado y creador de pensamiento, factor que corporifica la idea sentida o intuida.

 

Esta comunicación es la responsable de los escritos inspirados de verdadero poder, de todas las escrituras sagradas y de los pronunciamientos iluminados. Es posible cuando existe una personalidad integrada y se ha desarrollado el poder de enfocarse en la conciencia del alma. La mente y el cerebro deben estar en relación y alineamiento perfectos. Han sido pocos los seres que a lo largo de la historia han conseguido llegar a este punto.

 

Lo que prevalece hoy es una mezcla de telepatía instintiva y comienzos de telepatía mental. En esta mezcla el centro laringeo es el que está principalmente implicado. Con frecuencia el comunicador envía un mensaje por medio del centro laringeo y el receptor emplea el plexo solar. Un centro cardíaco muy magnetizado, vincula el laringeo y potencia las acciones.

 

Fuente: “Telepatía y vehículo etérico” autora Alice A. Bailey

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