Cuero vegetal: la tecnología en favor del medio ambiente
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Cuero vegetal: la tecnología en favor del medio ambiente

Las nuevas tecnologías también van en favor del medio ambiente. Suzanne Lee, diseñadora, hace crecer su propia ropa en el laboratorio. Prendas biodegradables.

 

No es la primera vez que oímos hablar de cuero vegetal. El látex natural, conocido también como cuero vegetal, por su gran parecido al cuero, es una manta de látex de caucho con tela de algodón. Se consigue extrayendo el látex de los árboles de Shiringa (Amazonia), mezclándolo con tintes naturales y luego untándolo sobre tela de algodón tensada o secándolo al vapor.  Es una técnica muy antigua donde no se talan los árboles, sino que se extrae el látex solo lo necesario para que el árbol continúe con vida y se regenere.

 

Pero en este caso hablamos de tecnología. Se trata de un material que se cultiva en un laboratorio de biología. En el proceso intervienen levaduras, que fermentan determinados materiales (té verde, azúcar..), y es precisamente este proceso de fermentación el que hace “crecer” este material que describen como cuero vegetal.

 

El material tarda unas dos semanas en crecer y luego se puede doblar alrededor de un molde para hacer la prenda. No solo trajes, también bolsos y carteras.  Alternativamente, se puede secar, cortar y coser en la forma tradicional.

 

Actualmente el material es biodegradable y después de cinco años, se convierte en inservible, se endurece y se descompone. “En ese momento se puede compostar, con todos los otros restos de vegetales”, dijo Suzanne Lee.

 

La producción de este material es muy económica, recorta muchos de los procesos asociados a la confección de ropa y es respetuoso del medio ambiente; significa que Suzanne Lee ya ha tenido el interés de varios fabricantes de ropa a nivel mundial. “La industria textil de la moda está buscando desesperadamente para reducir su huella de carbono y buscar materiales que sean más sostenibles”, dijo.

 

La siguiente etapa del proceso será encontrar una forma de preservar la ropa durante más tiempo. Se trata de una alternativa radical a los textiles utilizados hasta el momento para la confección, biodegradable y con el mínimo impacto ambiental en la producción.